Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los vértices ciegos de mi almohada
hoy se desnudan sombras, deseosas
de amordazar las risas de los pájaros,
pero ya no me asustan tus jadeos
ni temo a tus embates bravucones
porque mi sed de octubres sigue intacta.
Son muchas las palabras que me quedan
por aprender y muchos los poemas
que aún ambicionan primaveras.
Pienso seguir subida al torbellino
de los labios de azúcar de mis niñas.
No caben en mi vientre las derrotas,
te prohíbo que te acerques a mi miedo
Ana Clavero
hoy se desnudan sombras, deseosas
de amordazar las risas de los pájaros,
pero ya no me asustan tus jadeos
ni temo a tus embates bravucones
porque mi sed de octubres sigue intacta.
Son muchas las palabras que me quedan
por aprender y muchos los poemas
que aún ambicionan primaveras.
Pienso seguir subida al torbellino
de los labios de azúcar de mis niñas.
No caben en mi vientre las derrotas,
te prohíbo que te acerques a mi miedo
Ana Clavero