Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi corazón es una fruta de sabor prohibido,
un oscuro paraje en las montañas,
un bosque que sostiene lo que fue el río
y tú mi sombra de sol por las mañanas.
Yo soy el pastor que perdió el rebaño,
la noche vestida con luna plateada,
un clamor de esclavos que sufren daño
y tú eras mi luz, mi vida, mi esperanza.
Nunca me fío del amor,
cada milenio tiene su propia edición,
mi voz que tenía tu color
se ha despigmentado y muere sin pasión.
Al amor eterno le pongo tu nombre,
al recuerdo tu ropa interior,
a estas alturas del partido sólo soy un hombre
que ocupo una mujer que me dé dirección.
Sigo siendo frágil como el viento
aunque me vista con un caparazón,
a esta rama rota le falta sentimiento
y le sobran dos arterias a mi corazón.
Ni el tiempo borra todas las historias
ni cada cruz tiene un santo que la guíe,
ayer enterré en la noche todas las rosas
y pensé en dialogar con mis amores caníbales.
Mis flamingos ya no tienen ganas de volar,
mis sueños se han declarado en bancarrota,
venía invicto en esta cosa de amar
y tus besos me han dado la derrota.
un oscuro paraje en las montañas,
un bosque que sostiene lo que fue el río
y tú mi sombra de sol por las mañanas.
Yo soy el pastor que perdió el rebaño,
la noche vestida con luna plateada,
un clamor de esclavos que sufren daño
y tú eras mi luz, mi vida, mi esperanza.
Nunca me fío del amor,
cada milenio tiene su propia edición,
mi voz que tenía tu color
se ha despigmentado y muere sin pasión.
Al amor eterno le pongo tu nombre,
al recuerdo tu ropa interior,
a estas alturas del partido sólo soy un hombre
que ocupo una mujer que me dé dirección.
Sigo siendo frágil como el viento
aunque me vista con un caparazón,
a esta rama rota le falta sentimiento
y le sobran dos arterias a mi corazón.
Ni el tiempo borra todas las historias
ni cada cruz tiene un santo que la guíe,
ayer enterré en la noche todas las rosas
y pensé en dialogar con mis amores caníbales.
Mis flamingos ya no tienen ganas de volar,
mis sueños se han declarado en bancarrota,
venía invicto en esta cosa de amar
y tus besos me han dado la derrota.