Sabía que te abrirías como flor hermosa,
y que tu mundo haría lo posible por cultivarte libremente
entera.
Lo posible imaginé pero no fue así.
Hoy te veo derrumbada,
pisoteada y no usada para amar,
como si el destino sin destino te hubiera
inyectado su propia sangre,
lo peor de él.
Te miro y es abrazo,
un mensaje para que resistas
con beso suave de mis ojos
y mis labios apoyados en ti,
casi sin tocarte, tiernamente,
evitando lastimarte, evitando... humillarte más.
Tiene prisa la vida por llevarte,
pero no te preocupes yo te llevaré.
Te cargaré en mi alma para dibujarte eterna
a través de este poema
donde al final tú brillando vivirás,
inalcanzable del mundo que tristemente te cortó.