Norainu
Poeta fiel al portal
Flor de Cactus.
El sol le pone a prueba todas las mañanas,
el aguanta en su verde tranquilo,
en su blanco de pulpa.
La furia ardiente, implacable.
Es duro y basto, solo sabe defenderse a punta y púa.
El desierto guerrea de especies nómadas,
cosas blandas que el tiempo siempre acaba llevándose.
Plantado en un caos de calor y arena,
acumula avaro su agua, su sangre.
Un día cualquiera, su verde clarea de pena.
La pasión se enciende,
una ansiedad cansina y opaca.
La piel se agrieta y las noches son más largas.
No pasa mucho tiempo que estallan en sus costados,
arcoíris en rojo, dolores al viento,
flores de cactus.
El sol entorna los ojos
para que pueda cuidar sus terribles heridas.
Los mortales de la arena se arrastran
para besar sus costillas ardientes,
llevando semillas a otras tierras y otros desiertos.
El sol aprieta, el viento anuncia, la noche llama.
Las flores secan y las púas mandan,
el tiempo pasa y las cosas no cambian.
El sol le pone a prueba todas las mañanas,
el aguanta en su verde tranquilo,
en su blanco de pulpa.
La furia ardiente, implacable.
Es duro y basto, solo sabe defenderse a punta y púa.
El desierto guerrea de especies nómadas,
cosas blandas que el tiempo siempre acaba llevándose.
Plantado en un caos de calor y arena,
acumula avaro su agua, su sangre.
Un día cualquiera, su verde clarea de pena.
La pasión se enciende,
una ansiedad cansina y opaca.
La piel se agrieta y las noches son más largas.
No pasa mucho tiempo que estallan en sus costados,
arcoíris en rojo, dolores al viento,
flores de cactus.
El sol entorna los ojos
para que pueda cuidar sus terribles heridas.
Los mortales de la arena se arrastran
para besar sus costillas ardientes,
llevando semillas a otras tierras y otros desiertos.
El sol aprieta, el viento anuncia, la noche llama.
Las flores secan y las púas mandan,
el tiempo pasa y las cosas no cambian.
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