Amalia Méndez Lombao
Poeta recién llegado
Oh, la flor del verano,
la luz del otoño,
la sed del cansancio
que todo rodea…
Sé que no cesan
tus ojos de posarse
en la gris marea
de mi sangre.
Y después tú,
como ágil pájaro
ruiseñor febril
de mis verdes tardes
te entrego
mi mano abierta
y mi corazón añejo
de deseo y hambre.
Toda flor lleva unha rueca
de madera
y un talle de esmeralda
que hace de su perfume
algo inmortal y bello.
la luz del otoño,
la sed del cansancio
que todo rodea…
Sé que no cesan
tus ojos de posarse
en la gris marea
de mi sangre.
Y después tú,
como ágil pájaro
ruiseñor febril
de mis verdes tardes
te entrego
mi mano abierta
y mi corazón añejo
de deseo y hambre.
Toda flor lleva unha rueca
de madera
y un talle de esmeralda
que hace de su perfume
algo inmortal y bello.
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