Zacari Saldaña
Poeta recién llegado
En el camino dejé una flor pálida
que se había caído de mi vida
por tantas heridas.
Ella vino y la recogió, al tocarla sintió
una sensación amarga
y percibió el dolor de mi alma.
Con sensatez colocó la vil flor en su tierno pecho
y extinguió la llama de horror,
de mi corazón, con su dulce amor.
que se había caído de mi vida
por tantas heridas.
Ella vino y la recogió, al tocarla sintió
una sensación amarga
y percibió el dolor de mi alma.
Con sensatez colocó la vil flor en su tierno pecho
y extinguió la llama de horror,
de mi corazón, con su dulce amor.