Armonia
Poeta veterana
Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten!
-Nezahualcóyotl-
Flor,
que perfumas mis labios
compadécete de mis antojos
en el conjuro de la mañana;
aquella en la que luceros dormidos
hacen golondrinas de tus ojos.
Emerje de tu capullo
y muéstrate
en la melodía de tus instintos;
yace en mi piel de nácar
y aplaca la sed
de mis deseos.
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