Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
condensadas en el cegador misterio,
iluminan la inspiración,
son flores engendradas en una noche
de invisibles contornos,
sería doloroso que los demonios se
ensañen con la angelical belleza,
con el perfume que la inunda
durante la silenciosa quietud del horizonte.
Todo tiende al reposo en la delicada quietud,
ninguna estampida, ningún gnomo
podrá acercarse a la compuerta imaginaria,
al ángel guardián de la danza de alas puras,
capullos sin tallos propiciarán voces
ignoradas en estos lares...
También tu voz deteniéndose a mimarlas
si tu silueta se esboza y las mima,
sentiré escalofríos...
Ojalá pudiera saber quien eres y por qué
las amas...
Pero apenas puedo adivinarte al gesticular
mi propiciación...
iluminan la inspiración,
son flores engendradas en una noche
de invisibles contornos,
sería doloroso que los demonios se
ensañen con la angelical belleza,
con el perfume que la inunda
durante la silenciosa quietud del horizonte.
Todo tiende al reposo en la delicada quietud,
ninguna estampida, ningún gnomo
podrá acercarse a la compuerta imaginaria,
al ángel guardián de la danza de alas puras,
capullos sin tallos propiciarán voces
ignoradas en estos lares...
También tu voz deteniéndose a mimarlas
si tu silueta se esboza y las mima,
sentiré escalofríos...
Ojalá pudiera saber quien eres y por qué
las amas...
Pero apenas puedo adivinarte al gesticular
mi propiciación...
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