lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Espontaneas
pequeñas flores voladoras,
perfectas maravillas,
Brotando de sus manos canela.
Sin hablar de imaginación
ni sueños que bullen.
Reales flores gestaban
sus palmas terciopelo.
Amuletos de luz y sombra
con rumores de ocaso,
cuerpo de sal y miel.
Le regale noches sin luna,
ventanas llenas de alba,
un tibio viento con sus flecos enredados,
una constelación moviente y propia.
La sutil y abrupta grisalla de la lluvia
nutria sus fuerzas de mujer ferviente.
Me desnude de gritos con cada sonrisa que me regalo,
cada pimpollo.
Boquiabierto de amor y miedo daga lenta fui.
Un gemido solto, ya en el suelo.
Algo sin nombre balbuceo.
Desdibujada con tez de turbio rio,
Sus pies desandaron como raíces secas
¿Cómo saber que ella moria?
Árbol desolado, te ibas sin avisarme.
Mitad del amor, el final te callas.
Mitad del amor, que cuidar no supe.
No hago mas que marchitar amor
Marchitarme.
pequeñas flores voladoras,
perfectas maravillas,
Brotando de sus manos canela.
Sin hablar de imaginación
ni sueños que bullen.
Reales flores gestaban
sus palmas terciopelo.
Amuletos de luz y sombra
con rumores de ocaso,
cuerpo de sal y miel.
Le regale noches sin luna,
ventanas llenas de alba,
un tibio viento con sus flecos enredados,
una constelación moviente y propia.
La sutil y abrupta grisalla de la lluvia
nutria sus fuerzas de mujer ferviente.
Me desnude de gritos con cada sonrisa que me regalo,
cada pimpollo.
Boquiabierto de amor y miedo daga lenta fui.
Un gemido solto, ya en el suelo.
Algo sin nombre balbuceo.
Desdibujada con tez de turbio rio,
Sus pies desandaron como raíces secas
¿Cómo saber que ella moria?
Árbol desolado, te ibas sin avisarme.
Mitad del amor, el final te callas.
Mitad del amor, que cuidar no supe.
No hago mas que marchitar amor
Marchitarme.