Hiba
Poeta recién llegado
Dejen dar a las flores
un paseo
en lunes,
para que pueda ver diez margaritas
en un florero azul
con, quizás una hormiga roja
trepando hacia el centro de oro.
Un pedazo de campo en mi mesa,
cerca de los gusanos
que se agitan deslumbrados,
moviéndose en el fondo de su viscosidad,
moviéndose en lo profundo
del abdomen de dios,
moviéndose como aceite en el agua
deslizándose
através de la buena tierra.
Las margaritas crecen salvajes
como palomitas de maíz.
Ellas son la promesa de dios
en el campo.
Soy tan feliz de amarlas,
margaritas.
Así como ustedes de ser amadas,
y encontrarlas mágicas,
como un secreto
del indolente campo.
Si todo el mundo recogiera margaritas...
Las guerras terminarían, cesaría el frió común,
el desempleo terminaría,
el mercado monetario se mantendría estable
y
no habría flotación de ninguna moneda.
Escucha mundo,
si te tomaras el tiempo de recoger
las flores blancas
de corazón cobrizo,
todo estaría mejor.
Ellas son humildes,
son tan buenas como la sal.
Si alguien
las hubiera llevado diariamente
al cuarto de van gogh,
su oreja se hubiera quedado en su sitio.
Me gusta pensar que nadie moriría nunca más,
si todos creyéramos en las margaritas,
pero...
los gusanos lo saben mejor,
¿no es cierto?
Ellos
se deslizan
en el oído del cadáver
escuchando sus grandes suspiros.
un paseo
en lunes,
para que pueda ver diez margaritas
en un florero azul
con, quizás una hormiga roja
trepando hacia el centro de oro.
Un pedazo de campo en mi mesa,
cerca de los gusanos
que se agitan deslumbrados,
moviéndose en el fondo de su viscosidad,
moviéndose en lo profundo
del abdomen de dios,
moviéndose como aceite en el agua
deslizándose
através de la buena tierra.
Las margaritas crecen salvajes
como palomitas de maíz.
Ellas son la promesa de dios
en el campo.
Soy tan feliz de amarlas,
margaritas.
Así como ustedes de ser amadas,
y encontrarlas mágicas,
como un secreto
del indolente campo.
Si todo el mundo recogiera margaritas...
Las guerras terminarían, cesaría el frió común,
el desempleo terminaría,
el mercado monetario se mantendría estable
y
no habría flotación de ninguna moneda.
Escucha mundo,
si te tomaras el tiempo de recoger
las flores blancas
de corazón cobrizo,
todo estaría mejor.
Ellas son humildes,
son tan buenas como la sal.
Si alguien
las hubiera llevado diariamente
al cuarto de van gogh,
su oreja se hubiera quedado en su sitio.
Me gusta pensar que nadie moriría nunca más,
si todos creyéramos en las margaritas,
pero...
los gusanos lo saben mejor,
¿no es cierto?
Ellos
se deslizan
en el oído del cadáver
escuchando sus grandes suspiros.
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