FLOTANDO
Ladera abajo serpentea
entre audaces mariposas
el fiero flujo que sortea
mil patrañas y, otras cosas.
Fluye con estrépito,
duerme y ¡amén! reposa
(si es fugaz el momento)
duro, impertérrito
con la lluvia celosa
de su caudal corpulento.
Cual seca madera me mezco,
ahora una roca, otra losa
aparece donde no espero
me agarro a un falso resquicio
de yagas sangrantes, respiro
y vuelvo a flotar,
rendido a este rio
su fuerza y la mía
meses nadando y
no lo consigo.