BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duerme tu cabellera sin sonido,
duerme y no se estanca o extravía.
Sueña, distante y serena, lejana
al nadar, sobre curiosos ríos fluviales
llenos de serpentina dominical.
Se abisman los silencios despeñándose,
como en un mutuo retroceso, nos llena
el brillo de los ojos, con natural puerilidad.
Yo floto en tus ojos, olvidado como alga
de todo, imágenes de casas, invasiones
de ratas, de roedores infames, de rebeliones
en masa.
Yo, sereno, y mi amor de embestida,
flotamos seguros en un mar de olvido negro.
En un océano de esterilidad.
Ratas, canciones o amores de segunda.
Yo floto indistinto en ese lecho de flores
y fetos negruzcos, en esa marmita incondicional.
©
duerme y no se estanca o extravía.
Sueña, distante y serena, lejana
al nadar, sobre curiosos ríos fluviales
llenos de serpentina dominical.
Se abisman los silencios despeñándose,
como en un mutuo retroceso, nos llena
el brillo de los ojos, con natural puerilidad.
Yo floto en tus ojos, olvidado como alga
de todo, imágenes de casas, invasiones
de ratas, de roedores infames, de rebeliones
en masa.
Yo, sereno, y mi amor de embestida,
flotamos seguros en un mar de olvido negro.
En un océano de esterilidad.
Ratas, canciones o amores de segunda.
Yo floto indistinto en ese lecho de flores
y fetos negruzcos, en esa marmita incondicional.
©