Vevero
Poeta reconocida en el portal
Calcinar el aire embelesado de fontanas
en el desmadre cáustico de níveas pieles,
en el eufemismo de los andariveles
y en el persignarse de las monjas sacras.
Ignorar la voz dantesca de la aurora
que fagocita las mieles del acaso
para despedirse de este añoso saco
que suicidaremos hoy, en esta alcoba,
para renacer y nacer nuevamente
en latifundios de pedestre suertes.
Sin temor del amor,
tampoco del asco;
teniendo la claridad de una maniobra
y los colmillos del más cruento galgo,
para dejarse arder, sin más premuras,
[FONT="]por el encantamiento de tus labios.
en el desmadre cáustico de níveas pieles,
en el eufemismo de los andariveles
y en el persignarse de las monjas sacras.
Ignorar la voz dantesca de la aurora
que fagocita las mieles del acaso
para despedirse de este añoso saco
que suicidaremos hoy, en esta alcoba,
para renacer y nacer nuevamente
en latifundios de pedestre suertes.
Sin temor del amor,
tampoco del asco;
teniendo la claridad de una maniobra
y los colmillos del más cruento galgo,
para dejarse arder, sin más premuras,
[FONT="]por el encantamiento de tus labios.
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