Vicente Moreno
Poeta fiel al portal
Folie à Deux
[FONT="]Por Vicente Salvador Moreno
[FONT="]Vicente Moreno
[FONT="]-Vicente-
Las estrellas amarradas al mandil azul del planeta florecen.
El firmamento, indemne, titilando...Casi es noche.
En ésta hora cerúlea, en el dintel de la puerta negra.
¡Te apareces como un golpe!
¡Como una quebrazon de copas!
¡Como tú haces cuando llegas!
Así, marcada por las aficiones al humo y a la piedra.
Transitas el mundo como un escalofrío.
Eres, un halo pardo.
El planeta tierra se desmorona, tus pasos horrorizan.
Tu humanidad nos cansa.
Las personas se parecen a ti
¡Pero nadie te conoce!
¡Nadie te oye!
Y… Lo peor, crees del alma, que el mundo es tuyo.
En el universo, indiviso, se dejan ver los impactos meteóricos, del último verano.
Hoy, la canícula de esa pasión es herrumbre.
¡No te aparezcas!
¡Yo no te veo!
¡Mis ojos jamás están al corriente de ti!
Espero que en el sepelio de cualquiera de tus palabras, ya no constes.
Gozo el espectáculo, añejo, en el que sales de órbita.
Solo eras la punta de un clavo espantoso, escondido, en mis zapatos de domingo.
Las ruinas, de una sacudida cataclísmica.
[FONT="]Por Vicente Salvador Moreno
[FONT="]Vicente Moreno
[FONT="]-Vicente-
Las estrellas amarradas al mandil azul del planeta florecen.
El firmamento, indemne, titilando...Casi es noche.
En ésta hora cerúlea, en el dintel de la puerta negra.
¡Te apareces como un golpe!
¡Como una quebrazon de copas!
¡Como tú haces cuando llegas!
Así, marcada por las aficiones al humo y a la piedra.
Transitas el mundo como un escalofrío.
Eres, un halo pardo.
El planeta tierra se desmorona, tus pasos horrorizan.
Tu humanidad nos cansa.
Las personas se parecen a ti
¡Pero nadie te conoce!
¡Nadie te oye!
Y… Lo peor, crees del alma, que el mundo es tuyo.
En el universo, indiviso, se dejan ver los impactos meteóricos, del último verano.
Hoy, la canícula de esa pasión es herrumbre.
¡No te aparezcas!
¡Yo no te veo!
¡Mis ojos jamás están al corriente de ti!
Espero que en el sepelio de cualquiera de tus palabras, ya no constes.
Gozo el espectáculo, añejo, en el que sales de órbita.
Solo eras la punta de un clavo espantoso, escondido, en mis zapatos de domingo.
Las ruinas, de una sacudida cataclísmica.
Última edición: