Rolando de los Rios
Poeta recién llegado
Cuídame cuando las sábanas
no me protejan de los gritos
de esa agonizante luna.
Acaríciame si mis palabras
no bastan para encerrar
este miedo al tiempo,
a los insultos de mis vestidos.
No me temas si salto o me
estremezco cuando permito
dibujar en mi paladar esta manía
de confundir recuerdos odiados.
Ámame si te muestro el verdadero
iris de mis ojos, blancos de tanto olvidar
y esconderse,
hoy que la luna los ha ahorcado
hasta el cansancio.
Ámame, sí,
en demasía,
cuando los gritos cesen y
pintes en mis ojos el rocío del alba
y la fortuna.
no me protejan de los gritos
de esa agonizante luna.
Acaríciame si mis palabras
no bastan para encerrar
este miedo al tiempo,
a los insultos de mis vestidos.
No me temas si salto o me
estremezco cuando permito
dibujar en mi paladar esta manía
de confundir recuerdos odiados.
Ámame si te muestro el verdadero
iris de mis ojos, blancos de tanto olvidar
y esconderse,
hoy que la luna los ha ahorcado
hasta el cansancio.
Ámame, sí,
en demasía,
cuando los gritos cesen y
pintes en mis ojos el rocío del alba
y la fortuna.
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