Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El lenguaje de lunas germinadas
que se copia en el agua de las noches
susurra al caracol de los oídos
la voz de los cipreses olvidados:
"Caen los puñalitos del invierno
al seno de una madre enloquecida
que sueña con borrarse las visiones
que matan de palabra cada tarde.
Ya viene religiosa la esperanza
con dedos transparentes como el aire
quitando las angustias de su boca
que suelen recalcarle entre la ausencia.
La vida es un respiro sumergido
de aromas pasajeros de neblina.
La muerte es algo más que una tragedia
que impide desolarnos la memoria.
Los pétalos del tiempo se marchitan
y van desvaneciendo sin fortuna
como un dolor mojado de agonías
o anémonas de cáncer en el alma"...
que se copia en el agua de las noches
susurra al caracol de los oídos
la voz de los cipreses olvidados:
"Caen los puñalitos del invierno
al seno de una madre enloquecida
que sueña con borrarse las visiones
que matan de palabra cada tarde.
Ya viene religiosa la esperanza
con dedos transparentes como el aire
quitando las angustias de su boca
que suelen recalcarle entre la ausencia.
La vida es un respiro sumergido
de aromas pasajeros de neblina.
La muerte es algo más que una tragedia
que impide desolarnos la memoria.
Los pétalos del tiempo se marchitan
y van desvaneciendo sin fortuna
como un dolor mojado de agonías
o anémonas de cáncer en el alma"...
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