Pasajero de barro
Poeta recién llegado
la primer poesía que escribo
con ella recostada a mi lado
con ella recostada a mi lado
Desde la ventana del baño,
mientras el agua baja a mis hombros,
observo con la mente dispersa
el árbol que respira en silencio.
No me ha seguido hasta aquí mi agenda
ni el ruido a periférico de la ancha avenida.
Observo el árbol y permanezco quieto
con la poderosa certeza de que también él me está viendo.
De que comprende mi angustia de ser incompleto,
mi boscosa costumbre de volver a los afectos.
Él, que renace siempre de las mismas raíces
para volver a enfermar en el sitio conocido.
Observo también al mosquito cansado
que no deja de volar contra el impenetrable tejido.
Pero yo no me siento mosquito como sí me creo árbol,
extendiendo mis ramas desde el cadáver de quien he sido.
Pienso todo esto en solemne encierro.
El agua corre por detrás de mis rodillas y moja mis tobillos.
Vuelvo entonces a mi casa
a mi vida tranquila
a la generosa claridad de la tarde.