El Harrak Saad
tanjerino
Tu ausencia guarda la llave de mi esencia,
doncella de todas las fragancias,
alumbra con tu efluvio
mi mustio lecho y el venidero de mis anales.
Algún arroyo guía mi luna hasta tu ventana,
alguna flor conserva tu olor
entre sus más honrosas obras.
Sellada la tronera,
agrio,
compungido,
el lugar donde me dejaste
me vé sin ti en la rosaleda
pidiendo dádiva a las flores.
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