Nikusha
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fragancias que crean adicción de sólo sentirlas, te hacen por un instante desconectar de esta vida-vida de olores fuertemente podridos y corrompidos. Sucios y corruptos. Me tapo la nariz cada vez que tengo que salir pero en ocasiones ocurre un milagro. Llega hasta mí un olor sutil, varonil. No puedo evitarlo, embriaga por completo cada célula viva de mi ser coqueto. Entonces, soy mujer y mujer me siento. Disfruto del momento. Díganme, ¿es qué la vida no puede oler a jazmín, nardos y rosas? Llegado este momento, seguro se hace un poco más piadosa.
Última edición:
::