mongotea
Poeta recién llegado
Y eso que recae en la ilusión:
un sueño mágico de irrealidad,
volar en nubes de papel y
caminar en suelo de algodón.
Alejarse de la tierra,
viajando a una ciudad sin estructura,
paredes de sublimidad
cubiertas de un techo de ingenuidad.
Y la voluntad se evapora
con sólo un gesto, una caricia.
La fuerza interna se desvanece
al simple toque de una corriente.
Las palabras tropiezan entre sí.
Y sólo queda el disimulo de un saludo
¿Qué sucede? te preguntas
Nada y sólo dudas
¿Seguir en el sueño?
O desafiar a la realidad
¿Enfrentarla con cordura?
O esquivar esa ternura.
Y cuando nada te puede contener:
Te dejas llevar al infinito;
Te olvidas del tiempo, del horario.
Y te valen los comentarios.
Dejas de pensar en lo lógico,
y todo lo normal
deja de ser habitual.
Te sumerges en el mar,
nadas a lo más profundo
y caes a lo más hondo
como un vagabundo.
Sientes una fuerza
que va mas allá de la real,
te empuja al vacío
y se convierte en tu alivio
Ciegas los ojos a tu naturaleza
Y entras a una selva salvaje:
Donde sólo se sobrevive...
La locura que ahí convive.
Y en el calor de unos regazos
Abre los ojos y descubre la verdad.
Nunca dejo la tierra ni a unos pasos.
El viaje fue hermoso, valió la pena la fragilidad.
Entrar al laberinto, perder la tranquilidad
para fundirse y unirse en gestos y expresiones.
Perdiendo razones ganando sublimes pasiones.
un sueño mágico de irrealidad,
volar en nubes de papel y
caminar en suelo de algodón.
Alejarse de la tierra,
viajando a una ciudad sin estructura,
paredes de sublimidad
cubiertas de un techo de ingenuidad.
Y la voluntad se evapora
con sólo un gesto, una caricia.
La fuerza interna se desvanece
al simple toque de una corriente.
Las palabras tropiezan entre sí.
Y sólo queda el disimulo de un saludo
¿Qué sucede? te preguntas
Nada y sólo dudas
¿Seguir en el sueño?
O desafiar a la realidad
¿Enfrentarla con cordura?
O esquivar esa ternura.
Y cuando nada te puede contener:
Te dejas llevar al infinito;
Te olvidas del tiempo, del horario.
Y te valen los comentarios.
Dejas de pensar en lo lógico,
y todo lo normal
deja de ser habitual.
Te sumerges en el mar,
nadas a lo más profundo
y caes a lo más hondo
como un vagabundo.
Sientes una fuerza
que va mas allá de la real,
te empuja al vacío
y se convierte en tu alivio
Ciegas los ojos a tu naturaleza
Y entras a una selva salvaje:
Donde sólo se sobrevive...
La locura que ahí convive.
Y en el calor de unos regazos
Abre los ojos y descubre la verdad.
Nunca dejo la tierra ni a unos pasos.
El viaje fue hermoso, valió la pena la fragilidad.
Entrar al laberinto, perder la tranquilidad
para fundirse y unirse en gestos y expresiones.
Perdiendo razones ganando sublimes pasiones.
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