Cuando os evocan,
las hogueras de los gitanos,
entre los carros de las estrellas…
cuando viven a crédito, costuras y dientes;
los campanilleros que escoltan otro poeta,
a nuestra pensión de escaques galantes;
la diva, espera en la plaza de los limoneros,
con sus posturas mágicas,
y anidan jilgueros en luz de farolas.
Nos ha dejado una tinta,
donde enraíza la menta,
y fluyen las calles…
unos fragmentos de cuero y acuarela,
entre corazones exóticos;
entre delgadez temprana y trompetas.
Nos han dejado,
bandoleros milenarios,
y sed de labios;
mientras dialoga el tranvía, con las rosas de Lisboa.
Cuando bañan al barrio, en suspiros de luz literaria.
Cuando pasan desapercibidos,
por los substratos tropicales;
entre las espesuras, de una humedad de guitarras…
una gran corriente emocional...
un brindis, desbordando las copas de las esencias;
otro baile,
entre zapatillas de dama y jardines perpetuos.
las hogueras de los gitanos,
entre los carros de las estrellas…
cuando viven a crédito, costuras y dientes;
los campanilleros que escoltan otro poeta,
a nuestra pensión de escaques galantes;
la diva, espera en la plaza de los limoneros,
con sus posturas mágicas,
y anidan jilgueros en luz de farolas.
Nos ha dejado una tinta,
donde enraíza la menta,
y fluyen las calles…
unos fragmentos de cuero y acuarela,
entre corazones exóticos;
entre delgadez temprana y trompetas.
Nos han dejado,
bandoleros milenarios,
y sed de labios;
mientras dialoga el tranvía, con las rosas de Lisboa.
Cuando bañan al barrio, en suspiros de luz literaria.
Cuando pasan desapercibidos,
por los substratos tropicales;
entre las espesuras, de una humedad de guitarras…
una gran corriente emocional...
un brindis, desbordando las copas de las esencias;
otro baile,
entre zapatillas de dama y jardines perpetuos.