Byroniana
Poeta fiel al portal
Fragmento de melancolía
Pálida. No hay color en sus pómulos.
Su mirada se entrega al ocaso
y desliza, lenta, su mano a los ojos.
Una gota cristalina se rompe en sus manos.
Sus labios mojados de la historia que siente,
su cuerpo sentado, inmóvil, débil,
desgarrado por el fuego.
La voz ausente, el momento
Se levanta y arrastra su cuerpo a la cama,
y con él, se lleva su alma,
atrapada en aquel rincón junto a los libros.
Piensa, cierra los párpados,
languidece en un sueño.
Mientras, en la habitación
queda el olor de aquella tristeza,
y no se por qué, pero yo, aquí, invisible,
he respirado ese olor

Pálida. No hay color en sus pómulos.
Su mirada se entrega al ocaso
y desliza, lenta, su mano a los ojos.
Una gota cristalina se rompe en sus manos.
Sus labios mojados de la historia que siente,
su cuerpo sentado, inmóvil, débil,
desgarrado por el fuego.
La voz ausente, el momento
Se levanta y arrastra su cuerpo a la cama,
y con él, se lleva su alma,
atrapada en aquel rincón junto a los libros.
Piensa, cierra los párpados,
languidece en un sueño.
Mientras, en la habitación
queda el olor de aquella tristeza,
y no se por qué, pero yo, aquí, invisible,
he respirado ese olor
