Fragmento de mi libro Lágrimas de un diario. "El día que cambió mi vida"

Guadalupe D. Lopez

Poeta que considera el portal su segunda casa







Aún recuerdo el día que recibí esa llamada que cambió mi vida para siempre. Mi corazón angustiado me decía que algo no estaba bien. Recursos humanos a mí? Algo pasa pensé. Mi intuición no se equivocó.
En el camino de regreso a casa, tu jefe el dueño de la Compañía, me notificó tu muerte.
Tu distante y lejano en un remoto lugar de un País extraño habías dejado de existir. Empecé a sollozar, pensé en nuestros hijos, no sabía cómo darles la fatal noticia. Como decirles que su papá jamas volvería a abrazarlos o hacerlos reír. Quería gritar, bajarme del auto y echar a correr, pero solo me quede ahí sentada llorando tu partida.
Mi mente se negaba a aceptar la realidad y te buscaba desesperadamente. ¡¡ No podía ser cierto, tenia que haber un error !!
Me sentía aturdida, tenia la sensación de que no era yo. De que estaba viviendo lo de alguien más. Sentía que en cualquier instante entrarías por la puerta y nos dirías que todo era parte de una broma. Que tú estabas bien. Pero no fue así. Llegaron tus jefes a dejarme tu maleta. Tus pertenencias estaban ahí, pero tú no. Tu seguías estando ausente en aquella Isla donde lleno de entusiasmo días antes partiste.
El tiempo seguía su marcha imparable, finalmente después de varios dias de espera por fin pude emprender ese viaje que me llevaría a ti. ¡¡ Te traería de regreso a casa !! tus hijos tu familia y yo queríamos verte y estar contigo...
Mi hermana Maria y tu jefe inmediato me acompañarían. Mi cuñada Trish y mi sobrino Boo nos encontrarían allá para acompañarnos en el proceso.
Salimos de Detroit (Michigan. USA) rumbo a Vancouver (British Columbia. CANADA) y mientras ascendimos en las alturas, las nubes blancas cómo el algodón envolvieron el avión dándole la bienvenida. Pensé en ti y me invadió la tristeza con una intensidad insólita... Perdí la noción del tiempo mientras vagaba entre mis recuerdos.
La voz del capitán me volvió a la realidad, estábamos descendiendo en la ciudad.
Nos fuimos en completo silencio a la funeraria. Al llegar y presentarnos pedí que me dejaran verte a solas, necesitaba privacidad. Al entrar, solo podía ver al final de la sala un ataúd, pero no podía verte a ti.
Empecé a caminar lentamente, mis piernas me pesaban, mi corazón angustiado empezó a acelerar sus latidos al máximo... Verte ahí inerte, sin vida esperando por mí, causo estragos en mi persona. Mis ojos no podían creer lo que veían, pero no había duda eras tu esperando por mí, con una rosa blanca en tus manos.
Solo ha habido dos ocaciones en mi vida que me has esperado. El día de nuestra boda y hoy.
No podía hablar. Por primera vez en mi vida no podía articular palabra. De pronto mis emociones desembocabas empezaron a salir una a una. Me abracé a tu cuerpo, toqué tus manos, acaricié tu rostro, besé tus labios. No supe cuanto tiempo permanecí así, cuando sentí tu rostro húmedo me di cuenta de que mis ojos también lo estaban. Dejé correr mis lágrimas no había tiempo ni humor para limpiarlas.
Parecías dormido e incomodo. Tu cuerpo se veía apretado en el espacio del ataúd. Aún tenias la bata del Hospital y en tu pie izquierdo había un número de identificación. ¡¡ Nunca imaginé que volvería a verte de esta manera !! Todo me parecía una burla del destino, un golpe bajo del cual sabia que jamas podría reponerme.
Finalmente invité a entrar a los demás la sala. Te puse una foto de los cuatro para que te hicieran compañía. Ya habías estado demasiado tiempo solo en ese País en donde sólo eras un un extraño mas, un turista que por circunstancias de la vida se quedó más tiempo de lo planeado.
No sabes cuánto me dolió dejarte ahí, hasta el día siguiente. Dentro de mi sabía que esto solo era el principio de lo que me esperaba. Salí de ahí cabizbaja, en silencio, no tenia nada que decir. Mi mente cansada, confusa buscaba un poco de paz, pero dentro de mi sabía que eso había desaparecido. No volvería a tener en mi vida tranquilidad.
Me dolía el alma, me ardían los ojos. Quería huir a cualquier rincón y dejar escapar ese mar de emociones que me estaban asfixiando. Pero solo me quedé ahí mirándote, mientras cerraba la puerta de ese deprimente y triste lugar.
 
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Hola poetisa Luna Roja como está? Muchas gracias por acompañar mis letras y regalarme su apreciable huella. Si lo sé, mi esposo siempre estará a mi lado y su recuerdo siempre será mi abrigo. Gracias por ese abrazo. Buenas noches
 
Gracias a todos mis compañeros de letras por acompañar un fragmento de mi libro lágrimas de un diario con voz.. Espero les guste y este solo sea el primero de muchos mas que vendrán. Bonito día
 
Amiga Lupita muchas gracias por acompañar mis humildes letras si tiene mucha razón las personas no tenemos control de las cosas que cambian nuestra existencia. especialmente de cuando hablamos de la muerte. Buenas noches mi querida amiga. Un abrazo con todo mi cariño
 

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