Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
22/05/2026
Esta angustia,el desfiladero de los recuerdos,
un pozo donde el poco agua refleja noches pasadas,
el núcleo del planeta en el que habita mi motor,
el vacío más oscuro chocado con alguna estrella lejana, muy lejana,
lo hondo del agujero del trabuco que me quiere fusilar.
Esta fiebre,
el nervio del pie que no levanta bien el embrague,
el pasar de las fotos que ya habitan el rincón del olvido,
la música terrible que dejó un muerto o alguien del pasado,
la maldita trepidante luz que alumbra un rostro no deseado y anhelado,
el rechinar de los dientes cuando en la noche no se puede dormir.
Esta lucha,
una divertida ensoñación de lo que no fue,
una aburrida noche proyectada en la mente,
esos besos que se dieron amando y temblando,
esos versos que se dieron pensando y añorando,
esas imágenes rotas en mil trozos cual espejo machacado a puñetazos.
Este terremoto,
la fractura de Valle del Rift en mitad de todo,
la tragedia de una nuclear en Japón,
el árbol de Machado, las aguas de Moises,
dos cuerpos separados en una cama, de espaldas,
un papel cortado en dos con nuestros nombres.
Este grito,
la cápsula de un astronauta en medio de la nada,
Odiseo tras zarpar de Ítaca a una guerra inmensa, eterna,
la luna en una noche sin estrellas, el sol en un día sin nubes,
una guitarra que perdió hace poco su penúltima cuerda,
los sueños de un enamorado cuyo corazón perdió el riego.
Esta angustia,
la voraz boca del remolino que todo lo traga,
la trituradora eliminando los restos del delito y del beneficio,
el cajón al que van los libros que ya no leen y con las firmas de seres queridos,
el estómago dolorido con una mala digestión por los muchos años de existencia,
los miles de vídeos de una red social que nunca serán mandados a esa persona del ayer.
Esta poesía,
los versos perdidos que un día fueron escritos con euforia,
las referencias con sentidos que ya no lo tienen,
el santo que no olvidaba el ateo, el cumpleaños celebrado en soledad,
la noche que se quiebra con los ruidos de los grillos,
Oasis sonando en el funeral de un suicida.
Este sentimiento,
la espalda que se aleja para ir a su casa y no volver a ser vista,
el vaso de bebida vacío, la palabra olvidada,
una estrella fugaz, el esqueleto recuperado de un yacimiento,
la canción de amor de alguien que ya no está,
el «donde habita el olvido».
Esta vida,
la marca que se deja en la playa, el sonido en el espacio,
unos labios sin otros, la cara oculta de la Luna,
la tinta que muere por la humedad, los restos de una fogata,
tu nombre en mi boca sin que lo oigas, el mío sin que nadie lo pronuncie,
los últimos versos de un poema sin sentido.