tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Noche de fragmentos, cuentos y contextos adjetivados.
Concordancias que quizás no hayan existido, ni existirán jamás.
La risa y la mentira viajan juntas en su apogeo a un lado del camino.
Ya nada queda cerca, aunque lo parezca.
La luz les pega de frente, y destella un inmovilizante cuerpo, que rodea a los presentes y les da incisión en el silencio, gozan de una insustancial muerte a la relevancia, solo por unos segundos.
La fiesta maldita, esta destinada al refinamiento, y a ese exquisito sarcasmo, que mora en las abstrusas imágenes desesperadas, exigiendo un mundo sórdido, desbordado, pero calmo y exuberante, que ahoga su horripilada belleza, en las ciudad de los artistas. Allí donde abundan el caos abstracto, y la beligerante morbilidad de las miradas sexuadas.
La conyugalidad del arte y el deseo, crearan la convivencia del universo fantástico, donde brillaran el abismo del sonido y el macabro paso de las horas.
Concordancias que quizás no hayan existido, ni existirán jamás.
La risa y la mentira viajan juntas en su apogeo a un lado del camino.
Ya nada queda cerca, aunque lo parezca.
La luz les pega de frente, y destella un inmovilizante cuerpo, que rodea a los presentes y les da incisión en el silencio, gozan de una insustancial muerte a la relevancia, solo por unos segundos.
La fiesta maldita, esta destinada al refinamiento, y a ese exquisito sarcasmo, que mora en las abstrusas imágenes desesperadas, exigiendo un mundo sórdido, desbordado, pero calmo y exuberante, que ahoga su horripilada belleza, en las ciudad de los artistas. Allí donde abundan el caos abstracto, y la beligerante morbilidad de las miradas sexuadas.
La conyugalidad del arte y el deseo, crearan la convivencia del universo fantástico, donde brillaran el abismo del sonido y el macabro paso de las horas.