En las cenizas frias de la fragua,
el martillo golpea silencioso,
el hierro se quiebra sin gritar.
El herrero osco y resabiado lo tira a la chatarra,
y pone otro sobre la helada fragua,
el martillo vuelve a golpear silencioso,
y el hierro vuelve a quebrarse sin someterse.
¿Qué pretendes herrero desgraciado?,
sabes que para forjar el hierrlo,
necesitas la fragua en llamas vivas.
Pero sigues en tu absurdo faenar,
y pienso...
quizás el loco sea yo y no tú,
aunque sabes que es imposible,
al menos lo intentas una y otra vez.
el martillo golpea silencioso,
el hierro se quiebra sin gritar.
El herrero osco y resabiado lo tira a la chatarra,
y pone otro sobre la helada fragua,
el martillo vuelve a golpear silencioso,
y el hierro vuelve a quebrarse sin someterse.
¿Qué pretendes herrero desgraciado?,
sabes que para forjar el hierrlo,
necesitas la fragua en llamas vivas.
Pero sigues en tu absurdo faenar,
y pienso...
quizás el loco sea yo y no tú,
aunque sabes que es imposible,
al menos lo intentas una y otra vez.
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