Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Mirando la tristeza de este cielo mojado,
me invitas a que te diga que te espero,
con una copa de vino, dos, tres
y un pensamiento, debajo de mi sabana.
A media luz, donde tus pupilas me digan
hasta donde llega el placer de la mujer
tus manos marquen en mis hombros la cordura
de la locura hecha tormento de dos.
No escondo lo que deseo y deseamos,
tú ya me lo has dicho, en esa noche de estrellas pasada,
el amor es como el río y las ganas como las piedras.
Hay que mojarlas para saciar la sed de las querencias.
No es penetrar sus instinto de mujer apasionada lo que deseo.
Es poseer el sentimiento de una entrega total,
con gritos y gemidos, chirriar de dientes y sollozo de placer
debajo de unas sábanas, tres uvas y las ganas guardadas.
By Rafael Chavez
me invitas a que te diga que te espero,
con una copa de vino, dos, tres
y un pensamiento, debajo de mi sabana.
A media luz, donde tus pupilas me digan
hasta donde llega el placer de la mujer
tus manos marquen en mis hombros la cordura
de la locura hecha tormento de dos.
No escondo lo que deseo y deseamos,
tú ya me lo has dicho, en esa noche de estrellas pasada,
el amor es como el río y las ganas como las piedras.
Hay que mojarlas para saciar la sed de las querencias.
No es penetrar sus instinto de mujer apasionada lo que deseo.
Es poseer el sentimiento de una entrega total,
con gritos y gemidos, chirriar de dientes y sollozo de placer
debajo de unas sábanas, tres uvas y las ganas guardadas.
By Rafael Chavez