Ad Libitum
Poeta recién llegado
Frida no era feminista.
Lo dice
una mujer blanca,
española,
de clase bien
en un periódico digital
de mierda.
Frida,
vestidos indígenas,
cuerpo-cárcel,
pero "Pies,
para que os quiero,
si tengo alas para volar."
Frida,
con todas tus guerras,
con todas tus garras,
fortaleza tehuana,
esqueletos de arcilla
y muñecos de paja,
columna rota
rompe-corsés.
Frida,
cuerpo herido,
cuerpo-herida.
Son nomás unos cuantos piquetitos
los que atacan a tu fuerza
desde la pluma periodística
del país de los colonos.
Tú lo sabías y ya dejaste el marco
lleno de tu sangre
para que no te olviden.
Fridas,
todas, las dos, el dolor doble
de ser colonizada
como mujer
y como pueblo.
Frida,
venado herido,
la niña tras la máscara de muerte.
Que lo que el agua te dio
no te lo robe así
la desmemoria.
Frida.
Tu vestido sigue colgando ahí
donde lo dejaste.
Han pasado 110 años
y nadie ha sido capaz
de destenderlo.
La blancura estéril
de esta europa que no tiene pudor
en seguir colonizando el alma
aún después de su muerte
sigue rabiando porque tu existir
le sigue resultando incómodo,
inconveniente.
Gracias, Frida.
Por la piel, por el dolor,
por existirnos.
Por tu feminismo de mierda,
por ser mujer y ser
imperfectamente real
y necesaria.
Gracias
y feliz cumpleaños.
Lo dice
una mujer blanca,
española,
de clase bien
en un periódico digital
de mierda.
Frida,
vestidos indígenas,
cuerpo-cárcel,
pero "Pies,
para que os quiero,
si tengo alas para volar."
Frida,
con todas tus guerras,
con todas tus garras,
fortaleza tehuana,
esqueletos de arcilla
y muñecos de paja,
columna rota
rompe-corsés.
Frida,
cuerpo herido,
cuerpo-herida.
Son nomás unos cuantos piquetitos
los que atacan a tu fuerza
desde la pluma periodística
del país de los colonos.
Tú lo sabías y ya dejaste el marco
lleno de tu sangre
para que no te olviden.
Fridas,
todas, las dos, el dolor doble
de ser colonizada
como mujer
y como pueblo.
Frida,
venado herido,
la niña tras la máscara de muerte.
Que lo que el agua te dio
no te lo robe así
la desmemoria.
Frida.
Tu vestido sigue colgando ahí
donde lo dejaste.
Han pasado 110 años
y nadie ha sido capaz
de destenderlo.
La blancura estéril
de esta europa que no tiene pudor
en seguir colonizando el alma
aún después de su muerte
sigue rabiando porque tu existir
le sigue resultando incómodo,
inconveniente.
Gracias, Frida.
Por la piel, por el dolor,
por existirnos.
Por tu feminismo de mierda,
por ser mujer y ser
imperfectamente real
y necesaria.
Gracias
y feliz cumpleaños.