Luis_Videla
Poeta adicto al portal
Voluptuosa como esa amante,
la beocia Friné, la cortesana;
la del cuerpo digno de la diosa.
Aquella que afrontó la blasfemia,
la que con sólo dejar caer el manto,
y su cuerpo como único argumento,
para que los eupátridas miraran,
comprobaran y admiraran su belleza
para que pudieran admitir y consentir,
que merecía ser para Praxíteles
el sublime modelo de Afrodita.
Te anhelo, presiento y añoro;
te imagino, te percibo, te gozo,
te adivino, te paladeo y te poseo.
Provocas mi deseo a tal extremo,
que sueño, de noche y cada día,
perpetuar un nuevo siglo de oro
sin otro material que tu erotismo.
Para esa mujer que me subyuga cada día; visitante noctura de mis sueños. Hablo, claro está, de Lucecita, María Eugenia, Luz, que es para quien escribí este poema.
la beocia Friné, la cortesana;
la del cuerpo digno de la diosa.
Aquella que afrontó la blasfemia,
la que con sólo dejar caer el manto,
y su cuerpo como único argumento,
para que los eupátridas miraran,
comprobaran y admiraran su belleza
para que pudieran admitir y consentir,
que merecía ser para Praxíteles
el sublime modelo de Afrodita.
Te anhelo, presiento y añoro;
te imagino, te percibo, te gozo,
te adivino, te paladeo y te poseo.
Provocas mi deseo a tal extremo,
que sueño, de noche y cada día,
perpetuar un nuevo siglo de oro
sin otro material que tu erotismo.
Para esa mujer que me subyuga cada día; visitante noctura de mis sueños. Hablo, claro está, de Lucecita, María Eugenia, Luz, que es para quien escribí este poema.