Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy quiero liberar el amargo
verbo de mis entrañas
absolver mi indignación
condenada por la prudencia de mis
labios.
procuro verter en estas blancas palomas mi ennegrecido clamor iracundo,
soltar el aire invertebrado del panteón de mis dientes.
Ella baja del agreste cerro
con un polluelo en su seno
envuelto en tibios guiñapos
día y noche, noche y día;
con la melodía de unas tinajas
en busca del preciado liquido,
escaso y contaminado
La putrefacta conciencia
de los amantes del sufragio,
le han prometido la lluvia
cayendo por orificios angostos
Son hijas de la yerba sus promesas
así como ellos de la estopa
crecen por doquier a sus anchas
clonándose a gusto indecoroso
Mas son tan mentirosos...
han engañado tanto, que la verdad
se hace mentira en sus fauces
caníbales
Ellos cierran sus oídos ante el
hambre
Se calientan con el frío ajeno
la gula de sus ojos es abominable,
sus ideas son concebidas en
el vertedero de su corazón.
verbo de mis entrañas
absolver mi indignación
condenada por la prudencia de mis
labios.
procuro verter en estas blancas palomas mi ennegrecido clamor iracundo,
soltar el aire invertebrado del panteón de mis dientes.
Ella baja del agreste cerro
con un polluelo en su seno
envuelto en tibios guiñapos
día y noche, noche y día;
con la melodía de unas tinajas
en busca del preciado liquido,
escaso y contaminado
La putrefacta conciencia
de los amantes del sufragio,
le han prometido la lluvia
cayendo por orificios angostos
Son hijas de la yerba sus promesas
así como ellos de la estopa
crecen por doquier a sus anchas
clonándose a gusto indecoroso
Mas son tan mentirosos...
han engañado tanto, que la verdad
se hace mentira en sus fauces
caníbales
Ellos cierran sus oídos ante el
hambre
Se calientan con el frío ajeno
la gula de sus ojos es abominable,
sus ideas son concebidas en
el vertedero de su corazón.
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