Yak Mercado
Poeta recién llegado
El frío de mi cuarto perpetrado por la oscuridad,
flanqueado por centurias de espejos en guarda
con oníricos pensamientos de triviales pesadillas
iban y venían con las tertulias de Morfeo
Reflejaban mis más profundos miedos
frente a mí, el niño vestido de pureza y grana
a mi diestra, una espalda moribunda de fantasías
a la siniestra, mis pérdidas sedientas de memoria
Acudían, a mi rescate dos destellos, verdes
platerescos guardias de mis noches de vendaval
roció de gotas negras a su paso apurado,
tortuosos momentos de angustia prolongados
flanqueado por centurias de espejos en guarda
con oníricos pensamientos de triviales pesadillas
iban y venían con las tertulias de Morfeo
Reflejaban mis más profundos miedos
frente a mí, el niño vestido de pureza y grana
a mi diestra, una espalda moribunda de fantasías
a la siniestra, mis pérdidas sedientas de memoria
Acudían, a mi rescate dos destellos, verdes
platerescos guardias de mis noches de vendaval
roció de gotas negras a su paso apurado,
tortuosos momentos de angustia prolongados
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