cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la frívola esencia de esta vida
nada hay más cruel que vivir con rutina
fuera de la atmosfera que la libertad
insita, la insipiente hechura que al hombre humilla.
Y fuera del ciclo que a mi amor reclama
es el yugo que a desdenes me mata
en una sociedad malsana, llena de prejuicios tontos
y guerras que llevan a nada.
Vivir la vida como yo guste
es mi afán de seguir con urgencia
escribiendo a multitudes y ahogando
en vino mis penas.
Encendí un cigarrillo marca cualquiera
para ver la orbe desde afuera
el humo me remonto a mi infancia
cuando libre corría cual gacela.
Y de mis adentros salio un suspiro
añorando volver a ser niño,
no supe cuando ni a que hora
me enfrente creciendo a un mundo dolido.
Persistí en ver la cosas con amplia ligereza
y no pude, el entrar a casa me hizo sentir pereza,
me sentí hombre como cualquiera
al ver mis hijas sentadas en derredor de una mesa.
nada hay más cruel que vivir con rutina
fuera de la atmosfera que la libertad
insita, la insipiente hechura que al hombre humilla.
Y fuera del ciclo que a mi amor reclama
es el yugo que a desdenes me mata
en una sociedad malsana, llena de prejuicios tontos
y guerras que llevan a nada.
Vivir la vida como yo guste
es mi afán de seguir con urgencia
escribiendo a multitudes y ahogando
en vino mis penas.
Encendí un cigarrillo marca cualquiera
para ver la orbe desde afuera
el humo me remonto a mi infancia
cuando libre corría cual gacela.
Y de mis adentros salio un suspiro
añorando volver a ser niño,
no supe cuando ni a que hora
me enfrente creciendo a un mundo dolido.
Persistí en ver la cosas con amplia ligereza
y no pude, el entrar a casa me hizo sentir pereza,
me sentí hombre como cualquiera
al ver mis hijas sentadas en derredor de una mesa.