Como aquellos relatos de amores frondosos,
y cataratas que susurran
el abrazo de las espesuras
y el carruaje de la princesa sobre un atardecer brillante…
y los caminos de manos
los coloristas puentes de las motivaciones
esos tactos de catedrales y papelerías
los alientos por los escaques del perro lobo,
los dromedarios por las ramas en esa bahía daliniana
y Ana al piano en esa playa de las tortugas,
y el cigarro puro al viento cálido
y esos pequeños ecos de todas nuestras cosas,
el buda sobre una nube
y posteriormente las cerámicas.