Nommo
Poeta veterano en el portal
Éramos rivales. Adversarios.
Paseábamos por el parque de la ciudad.
Deshice tus trenzas, con mi varita mágica. Demostrando que vives en un Parvulario.
Echaste a correr, hacia el río manso y caudaloso.
Compraste un cucurucho de maní, en memoria de Antonio Machín, que era cantor cubano.
Tiempo después, salías con otro pianista como yo. Bello, bueno y sano.
Un compositor de música clásica, alemán y apabullante.
Le tenía mucho respeto. Ambos dos, ibais a la Feria de Abril, muy elegantes.
Yo me busqué las habichuelas, con una bailaora gitana.
Tocaba la pandereta para ella, en las noches de Luna llena y de duende del Sur.
De mi chistera, nació nuestro primer hijo. De habla hispana.
Era un conejo que traía una zanahoria, debajo del brazo.
Para ponerla de nariz, a un muñeco de nieve, llamado Olaf.
Olaf vendría después, y nació del vientre de mi canastera.
Mi linda y enorme Frozen.
Paseábamos por el parque de la ciudad.
Deshice tus trenzas, con mi varita mágica. Demostrando que vives en un Parvulario.
Echaste a correr, hacia el río manso y caudaloso.
Compraste un cucurucho de maní, en memoria de Antonio Machín, que era cantor cubano.
Tiempo después, salías con otro pianista como yo. Bello, bueno y sano.
Un compositor de música clásica, alemán y apabullante.
Le tenía mucho respeto. Ambos dos, ibais a la Feria de Abril, muy elegantes.
Yo me busqué las habichuelas, con una bailaora gitana.
Tocaba la pandereta para ella, en las noches de Luna llena y de duende del Sur.
De mi chistera, nació nuestro primer hijo. De habla hispana.
Era un conejo que traía una zanahoria, debajo del brazo.
Para ponerla de nariz, a un muñeco de nieve, llamado Olaf.
Olaf vendría después, y nació del vientre de mi canastera.
Mi linda y enorme Frozen.
Última edición: