Asklepios
Incinerando envidias
Fue al caer en el manantial
de tu boca. Fue tras ascender lentamente
por tus labios, que pude
ver toda tu intimidad
escondida.
No pasó ni un instante y
me fue entregado un tesoro…tu
tesoro más valioso.
Fue que sentí la responsabilidad
más grande, junto a la felicidad
más inmensa.
Desde entonces, no he dejado de
dedicarme al cuidado de lo que
más amo: De ti,
que jamás has dejado de dar
sentido a mi vida.
de tu boca. Fue tras ascender lentamente
por tus labios, que pude
ver toda tu intimidad
escondida.
No pasó ni un instante y
me fue entregado un tesoro…tu
tesoro más valioso.
Fue que sentí la responsabilidad
más grande, junto a la felicidad
más inmensa.
Desde entonces, no he dejado de
dedicarme al cuidado de lo que
más amo: De ti,
que jamás has dejado de dar
sentido a mi vida.