alberthy
Poeta adicto al portal
Son avasallantes esos besos de sirena
no me quejo de tú cuerpo que hoy me quema,
Son tus manos que me gritan soy tu reina
y que añoran mis caricias en la arena.
Fue esa tarde inquieta y en cadencia
qué tu manto me encendía la cadera,
y que a cada paso me gritabas sin clemencia
en las olas que miran tu silueta.
Fue ese mar presagio, que locura
Con ese sol ardiente sin soltura
qué quemaba nuestros cuerpos sin mesura,
tú me elevas y me matas sin holgura.
no me quejo de tú cuerpo que hoy me quema,
Son tus manos que me gritan soy tu reina
y que añoran mis caricias en la arena.
Fue esa tarde inquieta y en cadencia
qué tu manto me encendía la cadera,
y que a cada paso me gritabas sin clemencia
en las olas que miran tu silueta.
Fue ese mar presagio, que locura
Con ese sol ardiente sin soltura
qué quemaba nuestros cuerpos sin mesura,
tú me elevas y me matas sin holgura.