Último Poeta Maldito
Poeta asiduo al portal
Fue, recuerdo, una noche azul.
Las estrellas rutilaban bellas,
mas mi alma no quería el tul
de aquellas preciosas estrellas.
La noche gélida y serena,
como tristeza de mi psique,
me rodeaba, cual Helena,
que vaga vagabunda y triste.
Mi lágrima estaba perdida;
Mi lágrima estaba perdida;
no lograba salir de mi ojo,
sino que ahogaba, abolida,
mi lírico corazón rojo.
La vi, triste y sola… , la vi.
Su rostro era angélico y frío
y sorprendido, igual al mío,
la veo como me ve a mí.
Le hablé y ella me habló,
y aun cuando, ella, estuvo extrañada,
hablaba suelta, sin presión
en el lenguaje de una hada.
…desde entonces amo la noche,
en el lenguaje de una hada.
…desde entonces amo la noche,
soy un nocherniego que vaga
buscando su frío derroche,
la compañía de mi amada.
Sí… sé, que vivirá unas horas
Sí… sé, que vivirá unas horas
más que yo, y que nuestra distancia
serán las paredes de auroras,
y que esta será discrepancia.
Que yo nunca podré besar
Que yo nunca podré besar
su labios de fresa y rubí,
más que en un melifluo pensar,
más que en mi más puro sentir.
Esa noche me viste tú,
Esa noche me viste tú,
esa noche os conocí yo,
mecía el viento el abedul,
y tú mi mustio corazón
…fue, recuerdo, una noche azul.
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