Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se pierde el corazón si la distancia
consume su latido hasta agotarlo;
lo rompe visceral y al malograrlo
se vuelve desazón y discordancia.
No pudo perfumarse en su fragancia
y un mar de soledad supo asfixiarlo,
kilómetros de ayer quiso anegarlo
en la profundidad de su inconstancia.
Maldito el corazón calló su boca
y el beso de su labio fue maldito
al tiempo que el espacio lo trastoca.
Se pierde el corazón -se hizo chiquito-
y toda su riqueza fue tan poca
que pobre en la distancia calla un grito.
consume su latido hasta agotarlo;
lo rompe visceral y al malograrlo
se vuelve desazón y discordancia.
No pudo perfumarse en su fragancia
y un mar de soledad supo asfixiarlo,
kilómetros de ayer quiso anegarlo
en la profundidad de su inconstancia.
Maldito el corazón calló su boca
y el beso de su labio fue maldito
al tiempo que el espacio lo trastoca.
Se pierde el corazón -se hizo chiquito-
y toda su riqueza fue tan poca
que pobre en la distancia calla un grito.