Fue un domingo…
Sueños de musas, duendes y serafines,
mientras preparas la salsa de tomate…
Cuidado, que el fuego se pone alto,
te has distraído con el canto un picaflor.
Ya de noche las luces se reflejan en el mar,
torpes se escuchan las sirenas de los barcos
y los discordantes graznidos de las gaviotas;
ponen música a tan encantadora platica…
Avanza la hora en amable distensión…
Que importa, ya nos sorprendió la madrugada,
teníamos muchas cosas de que hablar.
Hay energías de sobra, hay aromas de azúcar,
confidencias y piropos, cual niña te sonrojas…
Debo irme, mañana es lunes; hasta pronto.
Ramiro Deladanza
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