Faustgalen
Poeta recién llegado
Sobre el Cristo de San Juan de la Cruz,
Se bañan los rizos con palores cromáticos de media luna,
Desde una ladera que observa el crisol de la raza olvidada,
Un latido de puño precordial anuncia un rayo de fuego celestial,
En sus faldas: caballeros de plata y ceño de bronce,
Sombras de Prometeo, de una luz color de Marte,
Con la esperanza amputada de lanzas estrelladas,
Yelmos de miradas lóbregas y pupilas absortas que reflejan un sol negro,
Convencidos de un grito de guerra y mohines de leve muerte,
Caballos libres galopan, en la cresta de una ola de letras,
Y como arpas a medio ombligo, encorvan la mirada torva,
Ante la luz, la verdad revelada,
¡Mirad!¡mirad!, dice una antorcha señalando la aurora:
¡Opúsculo, epifanía o trimalción!
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Donde el silencio fúnebre de una laringe,
despierta la gruta estentórea de Dioses iracundos,
Donde florece el tiempo de oropeles,
Y encallados en el tedio,
El silencio cada vez más blanco
y nubes agujereadas de arrebol otoñal parecen abrazos.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Y el crepitar, yunque de la derrota,
O maldición de eternidad karmica,
Corazones negros a media asta,
El imperio de la cruz cae y despierta Iblis.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Pero hoy la democracia fue elevada a divinidad,
Y la turba de crápulas exigirán mañana la horca de sus verdugos,
Y la guillotina catedral despertará el horror pretérito de los impíos,
Y las cenizas será la única verdad.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
El avatar descansa alado con una corona dorada,
Y en las espadas del cinto dormidas,
El fuego azul aún pernocta en los corazones de plata,
Pacientes, con garbo y firmes, esperando la venganza.
A Deo rex, a rege lex.
~Jorge Betancourt, 06 de febrero del 2023.
Se bañan los rizos con palores cromáticos de media luna,
Desde una ladera que observa el crisol de la raza olvidada,
Un latido de puño precordial anuncia un rayo de fuego celestial,
En sus faldas: caballeros de plata y ceño de bronce,
Sombras de Prometeo, de una luz color de Marte,
Con la esperanza amputada de lanzas estrelladas,
Yelmos de miradas lóbregas y pupilas absortas que reflejan un sol negro,
Convencidos de un grito de guerra y mohines de leve muerte,
Caballos libres galopan, en la cresta de una ola de letras,
Y como arpas a medio ombligo, encorvan la mirada torva,
Ante la luz, la verdad revelada,
¡Mirad!¡mirad!, dice una antorcha señalando la aurora:
¡Opúsculo, epifanía o trimalción!
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Donde el silencio fúnebre de una laringe,
despierta la gruta estentórea de Dioses iracundos,
Donde florece el tiempo de oropeles,
Y encallados en el tedio,
El silencio cada vez más blanco
y nubes agujereadas de arrebol otoñal parecen abrazos.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Y el crepitar, yunque de la derrota,
O maldición de eternidad karmica,
Corazones negros a media asta,
El imperio de la cruz cae y despierta Iblis.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
Pero hoy la democracia fue elevada a divinidad,
Y la turba de crápulas exigirán mañana la horca de sus verdugos,
Y la guillotina catedral despertará el horror pretérito de los impíos,
Y las cenizas será la única verdad.
¡Escuchen el fuego ausente de los Andes!
El avatar descansa alado con una corona dorada,
Y en las espadas del cinto dormidas,
El fuego azul aún pernocta en los corazones de plata,
Pacientes, con garbo y firmes, esperando la venganza.
A Deo rex, a rege lex.
~Jorge Betancourt, 06 de febrero del 2023.