Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Fuego es tu cuerpo entero.
Fuego es esta madrugada.
Fuego es cada caricia.
Fuego es cada mirada.
Fuego son todos los versos,
que escribí para tus ojos.
Fuego es cada sonrisa.
Fuego es cada sollozo.
Y entre llamas yo me abraso.
Y cenizas son tus besos.
Fuego siento a cada paso.
Tu calor es mi argumento.
Tú eres llama y yo madera.
Tú me enciendes y yo me quemo.
Fuego ardiente es esa hoguera,
que arde dentro de tu pecho.
Y no siento más que fuego,
cada vez que tú me miras.
Muero lento a cada brasa;
tu calor es mi energía.
Tan ferviente y tan caliente
tan sensible y alocada,
sin el calor de tu llamas
mi alma muere congelada.
Fuego es esta madrugada.
Fuego es cada caricia.
Fuego es cada mirada.
Fuego son todos los versos,
que escribí para tus ojos.
Fuego es cada sonrisa.
Fuego es cada sollozo.
Y entre llamas yo me abraso.
Y cenizas son tus besos.
Fuego siento a cada paso.
Tu calor es mi argumento.
Tú eres llama y yo madera.
Tú me enciendes y yo me quemo.
Fuego ardiente es esa hoguera,
que arde dentro de tu pecho.
Y no siento más que fuego,
cada vez que tú me miras.
Muero lento a cada brasa;
tu calor es mi energía.
Tan ferviente y tan caliente
tan sensible y alocada,
sin el calor de tu llamas
mi alma muere congelada.
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