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Fuego

Joanna Meminger

Dostet darum.
Tengo el alma apagada,
tu ausencia nubla mis sueños.
¿Quién me manda a quererte más
cuando te encuentras más lejos?

No fue un plan de años,
tampoco una fantasía.
Era simplemente un sueño,
ese que tenía desde niña.

La calma llegó a mi alma
desde el primer roce de tu piel,
encendiste una antorcha en mi espíritu,
y ya no quiero que se apague.

Sueño y recuerdo
tus caricias en mi pecho,
y cada noche deseo que beses
desde mis labios hasta mi boca.

Cada vez que te veo
se reaviva esa llama en mi cuerpo.
Quiero que la apagues pero, a la misma vez,
quiero que la sigas encendiendo.

Ven conmigo. Aunque sea por última vez.
Recuérdame el calor que se siente
con sólo poner tus dedos en mis labios.
Sólo prende el fuego de mi alma de nuevo, por favor.

Joanna Meminger
 
Tengo el alma apagada,
tu ausencia nubla mis sueños.
¿Quién me manda a quererte más
cuando te encuentras más lejos?

No fue un plan de años,
tampoco una fantasía.
Era simplemente un sueño,
ese que tenía desde niña.

La calma llegó a mi alma
desde el primer roce de tu piel,
encendiste una antorcha en mi espíritu,
y ya no quiero que se apague.

Sueño y recuerdo
tus caricias en mi pecho,
y cada noche deseo que beses
desde mis labios hasta mi boca.

Cada vez que te veo
se reaviva esa llama en mi cuerpo.
Quiero que la apagues pero, a la misma vez,
quiero que la sigas encendiendo.

Ven conmigo. Aunque sea por última vez.
Recuérdame el calor que se siente
con sólo poner tus dedos en mis labios.
Sólo prende el fuego de mi alma de nuevo, por favor.

Joanna Meminger


Líneas profundas, sinceras, cargadas de sensibilidad.
Evocando recuerdos que avivan el fuego interior...

Me ha encantado leer estas líneas

Recibe un fuerte abrazo
 
Tengo el alma apagada,
tu ausencia nubla mis sueños.
¿Quién me manda a quererte más
cuando te encuentras más lejos?

No fue un plan de años,
tampoco una fantasía.
Era simplemente un sueño,
ese que tenía desde niña.

La calma llegó a mi alma
desde el primer roce de tu piel,
encendiste una antorcha en mi espíritu,
y ya no quiero que se apague.

Sueño y recuerdo
tus caricias en mi pecho,
y cada noche deseo que beses
desde mis labios hasta mi boca.

Cada vez que te veo
se reaviva esa llama en mi cuerpo.
Quiero que la apagues pero, a la misma vez,
quiero que la sigas encendiendo.

Ven conmigo. Aunque sea por última vez.
Recuérdame el calor que se siente
con sólo poner tus dedos en mis labios.
Sólo prende el fuego de mi alma de nuevo, por favor.
interesante utilizar el fuego como la llama de pasión, un gusto conocer tus escritos.
 

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