HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
Fuente de agua cristalina, pura,
que desprendes, desgarras de lo alto
la ternura misma que colma la sed.
Fuente que contraes el misterio,
hondonada ternura de remolinos,
que me envuelven, trenzan, y me vomitan
a tus cielos.
Recepción de amor al mismo Amor,
que se aventura por mí,
haciéndose tiempo y materia,
permaneciendo inmortal en este barro tuesto.
¡Oh Dios, hay Josés que se alejan!,
negando tu llegada, tramando sueños,
en la cruda realidad de mi Belén,
dándote a luz en la miseria de mi alma.
que desprendes, desgarras de lo alto
la ternura misma que colma la sed.
Fuente que contraes el misterio,
hondonada ternura de remolinos,
que me envuelven, trenzan, y me vomitan
a tus cielos.
Recepción de amor al mismo Amor,
que se aventura por mí,
haciéndose tiempo y materia,
permaneciendo inmortal en este barro tuesto.
¡Oh Dios, hay Josés que se alejan!,
negando tu llegada, tramando sueños,
en la cruda realidad de mi Belén,
dándote a luz en la miseria de mi alma.