Fuente de tristezas

Kabuki

Poeta recién llegado
La hierbabuena expuesta
en un tablón junto al puchero,
una habitación
con cuadros de tatarabuelos
héroes de fragatas,
un ajedrez que se juega
cada 50 años,
el colocar el saco en el
espaldar de 1 de las 4 sillas.
¡Qué desdicha son
las 7 de la mañana!

Los diarios en fila
sobre la impecable madera,
el jugo de naranja
y una señora gritona
con la panza más grande
que sus senos.
Una tetera que silba.
Un calor de buendía a un
alma fantasma.
Quisiera esa dosis
de pisquito para jugarme
la jornada.
Pero soy abstemio.

Regreso a la carceleta, a
la osera, al cúbil de reliquias
que sólo brillan como
cuero bien lustrado.
Nadie me recibe, el plato
abunda en papas cuadraditas,
el fútbol repetido de la
semana pasada.
¡Cuántos abismos hay
cuando uno está sentado!


La tarde cae, el naranja
decrece, me hago tres veces
más viejo, las escleroticas seis más.
Empiezo a quemar fotografías
en chimeneas de fantasía,
en hornillas de un sólo candil.
El gas se evapora,
¿será mi mano? La flama
es una uña..., ya no es nada.

La noche es un infinito
desvario de tristezas.
Ahora podría decir que
también lloro en madrugadas.
 
Última edición:
La hierbabuena expuesta
en un tablón junto al puchero,
una habitación
con cuadros de tatarabuelos
héroes de fragatas,
un ajedrez que se juega
cada 50 años,
el colocar el saco en el
espaldar de 1 de las 4 sillas.
¡Qué desdicha son
las 7 de la mañana!

Los diarios en fila
sobre la impecable madera,
el jugo de naranja
y una señora gritona
con la panza más grande
que sus senos.
Una tetera que silba.
Un calor de buendía a un
alma fantasma.
Quisiera esa dosis
de pisquito para jugarme
la jornada.
Pero soy abstemio.

Regreso a la carceleta, a
la osera, al cúbil de reliquias
que sólo brillan como
cuero bien lustrado.
Nadie me recibe, el plato
abunda en papas cuadraditas,
el fútbol repetido de la
semana pasada.
¡Cuántos abismos hay
cuando uno está sentado!


La tarde cae, el naranja
decrece, me hago tres veces
más viejo, las escleroticas seis más.
Empiezo a quemar fotografías
en chimeneas de fantasía,
en hornillas de un sólo candil.
El gas se evapora,
¿será mi mano? La flama
es una uña..., ya no es nada.

La noche es un infinito
desvario de tristezas.
Ahora podría decir que
también lloro en madrugadas.


Hay una imagen de profunda tristeza en esa soledad plasmada. Un bello poema Kabuki, placer leerte.
Estrellas y besos
 

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