emiled
Poeta adicto al portal
¡Qué silencio el del piano! Su gemido
ya no vibra en los ámbitos desiertos;
los nocturnos y scherzos han huido...
¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido!
¡Misterioso ataúd de trinos muertos!
Amado Nervo (1870-1919)
ya no vibra en los ámbitos desiertos;
los nocturnos y scherzos han huido...
¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido!
¡Misterioso ataúd de trinos muertos!
Amado Nervo (1870-1919)
Fugaces vientos de aurora (tercetos de primavera)
Primavera: yo no se ya mirar tus flores
ni sentir la frágil brisa de los vientos
en el negro piélago de tus pájaros cantores,
ni hablarle al rubor de claveles cenicientos;
es el mar la utopía donde en lo eterno duermo
del adiós, en el lecho del hoy de mis lamentos.
Primavera: a mitad de aquel sendero yermo
violáceos vientos te han extinguido,
y hoy en brazos del mar, yo, navío enfermo
cruzo las aguas del ayer tantas veces ido;
¡Oh Leteo de sueños! Vagas sombras del poniente
matinal donde los valles duermen: te han vencido.
Ventiscas te han dejado sin soplos en tu simiente,
y la aurora, nublando su cresta en los cielos
se disparó en la lontananza, dejando silente
el cristal espejo del mundo, los anchos hielos
y la blanca bóveda del mar y las estrellas.
¡Vapores y nieblas de azur!: en tus negros velos
el aroma se mezcla al murmullo de mis huellas
como nido de ámbar en los cráteres de la Luna,
como lago que al río sube y en las bellas
tormentas de una tarde de agosto sin cuna
que en la eterna brisa morir me implora,
en el jardín del ayer ¡Eterna noche bruna!
Primavera: fugaces pasaron vientos de aurora,
y como atroz silueta de una sombra santa,
un cuervo sin alas en tus balcones llora,
y en el luto de mi tumba la inmensa losa levanta;
lluvias de azulados mares y azabaches
que impasibles guardan, canciones que la muerte canta.
E.N.R.D
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