Fugándome
Cuesta mantener el equilibrio
en el vértigo donde me sucedes, en
este laberinto con salida
perfecta al centro de latidos;
la escapatoria me sonríe
en una hora rota donde el
precipicio es hambre
de silencios.
La cicatriz perdura en
este vacío a medias donde
lo efímero arde al calor de la
escultura de cera,
me cuesta ser aire,
ser fuego, rendirme y no
mezclarme con las tantos kilos
de apariencia;
el miedo me da mil formas
sólo consigo acomodarme
con una:
el baúl pretérito donde los
recuerdos son de sal y la lagrima es
usurpación de miradas en
fugas blancas .
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