Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Candilejas de misterios,
ebullición de abrazos,
en la exquisitez blanca,
de espacios vacíos.
Una silaba de nada, en la pared;
óleo rojo de besos,
lanzados al viento,
dirección: tu puerta abierta,
¡corazón dispuesto!
Evoco la geometría de tu cuerpo,
prohibidos roses,
bajo el mismo cielo, abrigados en lejanías,
amparado en el poncho blanco celeste.
Leo tus últimas, profecías tus últimos versos,
se detiene el páramo del tiempo,
tus ecos persiguen mi memoria,
en el mismo tiempo.