Fugaz eternidad II

poetakabik

Poeta veterano en el portal
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VI
El hombre alza su voz contra la nada,
pretende con su canto ser eterno,
mas cae como ceniza deshojada
y duerme sin regreso en el invierno.

VII
El río de los días no se enciende,
ni espera detenerse en su camino,
es agua que al fluir jamás se ofende,
y al mar se entrega dócil su destino.

VIII
Si acaso en la memoria nos salvamos,
será en la voz de aquel que nos recuerda,
mas pronto en el silencio naufragamos,
y el polvo nos reclama en tierra yerda.

IX
No existe posesión que nos resguarde,
ni gloria que resista la caída,
el tiempo nos desnuda y nos retarde,
la nada nos recibe sin medida.

X
Y sin embargo, en esta brevedad,
se esconde la grandeza del instante:
vivir con hondura la verdad,
amar lo que se tiene, palpitante.

XI
Así, fugaz viajero en el camino,
abraza la quimera de tu paso,
pues todo lo que existe es tu destino,
y todo lo que falta es solo ocaso.

XII
Acepta sin temor que todo acaba,
el sol también se duerme en occidente,
y en su final la luz se nos alaba
como un regalo inmenso y persistente.
 
Última edición:
Y disfruta el lector con la oportuna
verdad filosofada con acierto
celebra haber tenido la fortuna
de leer en los versos de un experto.

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VI
El hombre alza su voz contra la nada,
pretende con su canto ser eterno,
mas cae como ceniza deshojada
y duerme sin regreso en el invierno.

VII
El río de los días no se enciende,
ni espera detenerse en su camino,
es agua que al fluir jamás se ofende,
y al mar se entrega dócil su destino.

VIII
Si acaso en la memoria nos salvamos,
será en la voz de aquel que nos recuerda,
mas pronto en el silencio naufragamos,
y el polvo nos reclama en tierra yerda.

IX
No existe posesión que nos resguarde,
ni gloria que resista la caída,
el tiempo nos desnuda y nos retarde,
la nada nos recibe sin medida.

X
Y sin embargo, en esta brevedad,
se esconde la grandeza del instante:
vivir con hondura la verdad,
amar lo que se tiene, palpitante.

XI
Así, fugaz viajero en el camino,
abraza la quimera de tu paso,
pues todo lo que existe es tu destino,
y todo lo que falta es solo ocaso.

XII
Acepta sin temor que todo acaba,
el sol también se duerme en occidente,
y en su final la luz se nos alaba
como un regalo inmenso y persistente.
Bellísimos cuartetos, entre afirmaciones y reflexiones. Me encantó leerle. Saludos cordiales
 

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