Te busqué,
y los senderos tibios
del alma que se abrían
y como brisa vestida
te mudabas en las llamas
y levantabas mis surcos
que apedrearon el polen
de la luz de mi cielo
en su larga cabellera de horizontes.
Te busqué,
y el alma dura
se afianzaba sobre el cobre
reído de los muelles
que se anclaron en mis venas
y fueron olas que gritaron
del amor su libre causa
como el viento de los peces que se irradia
en las fuentes primordiales de su lucha.
Te busqué,
y luego la soledad del alma que venía
y tu mano de luz llenó tu cuerpo de caminos
y fue sendero mar y viento
y tal vez nostalgia
en la razón de tu amor profundo que llegaba.
Te busqué,
porque supe que el amor pasaba
como letras que aromaban y tus manos
sobre el velo y la gnosis
se hizo nada
y el latido
de mí profundo
fue cayendo
hasta tu alma.
Te busque,
porque supe que el amor pasaba.