Anapoleón
Napoleón
Por ti, fui lo que nunca fui
hice las cosas que nunca hice
inventé mil versos para verte felíz
y hoy me abandonas, desolado y triste...
Cuidaba tus pasos como sombra fiel
estaba ahí cuando desmayabas
fui tu camino y borré tu ayer
y entre mis brazos te resucitaba...
Por ti, vestí la noche de estrellas
abrí el sol sólo para tus ojos
escribí entonces las frases más bellas
y archivé mis besos en tus labios rojos...
Te esperé más allá de la eternidad
me burlé del tiempo y de su ansiada prisa
te fui sincero más que la verdad
y en tus noches de frío, te arropé de caricias...
Fui por ti, lo que quisiste que fuera
que hasta olvidé de que existía yo
pues tantas veces yo llamé a tu puerta
sabe cupido, y lo sabe Dios...
Llevé en mis hombros la cruz de tus penas
sacié la sed de tu boca con manantiales de besos
derramé mi alegría, para aliviar tu tristeza
te di mi alma, mi sangre, y mi cuerpo...
Por ti, fui todo y nada
y si quieres tú, lo volvería a ser
por un pedazo de tu mirada
bien vale la pena seguir de pie...
¿Y todavía te alimentas de dudas?
¡Insensata!, ¡Incrédula!, bien sabes que te amo
preguntale a la noche, y también a la luna
y a esa tarde de viernes que morí en tus labios...
hice las cosas que nunca hice
inventé mil versos para verte felíz
y hoy me abandonas, desolado y triste...
Cuidaba tus pasos como sombra fiel
estaba ahí cuando desmayabas
fui tu camino y borré tu ayer
y entre mis brazos te resucitaba...
Por ti, vestí la noche de estrellas
abrí el sol sólo para tus ojos
escribí entonces las frases más bellas
y archivé mis besos en tus labios rojos...
Te esperé más allá de la eternidad
me burlé del tiempo y de su ansiada prisa
te fui sincero más que la verdad
y en tus noches de frío, te arropé de caricias...
Fui por ti, lo que quisiste que fuera
que hasta olvidé de que existía yo
pues tantas veces yo llamé a tu puerta
sabe cupido, y lo sabe Dios...
Llevé en mis hombros la cruz de tus penas
sacié la sed de tu boca con manantiales de besos
derramé mi alegría, para aliviar tu tristeza
te di mi alma, mi sangre, y mi cuerpo...
Por ti, fui todo y nada
y si quieres tú, lo volvería a ser
por un pedazo de tu mirada
bien vale la pena seguir de pie...
¿Y todavía te alimentas de dudas?
¡Insensata!, ¡Incrédula!, bien sabes que te amo
preguntale a la noche, y también a la luna
y a esa tarde de viernes que morí en tus labios...
Anapoleón::
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